15 dic 2007

Pensaste y por fin te decidiste.
Crees que es una hazaña y que por realizar esa acción te pensas que sos mas fuerte, mas invulnerable.
Escribiste cada palabra analizándola como si, si dijeras algo malo, morirías y pensaste más de 7 veces en apretar ese botón, cuando sabes que si no lo hubieras hecho, serias un completo estupido y en tu cabeza te preguntarías porque no lo hiciste. Incluso puede ser que pienses que pasaría si no lo envías y que pasaría si lo envías, cosas completamente de otro mundo.
Sabes que has cumplido con tu deber, un deber que mas allá de no ser un deber, era para vos una obligación. Y ahora estas atado quieras o no, porque debes esperar lo que pasara después, que hasta ahora es una incógnita gigante.
Transpiras.
Pensas.
Se te ocurre que capaz se enojo al leerlo y que jamás en su vida te volverá a hablar y que cada vez que te vea, te escupirá por tu atrevimiento, que más allá de no haber sido eso, pusiste en claro lo que pensabas. Cosas completamente equivocas. Porque nadie puede ser así de malo.
Se te cruza que capaz esta sorprendida, que no esperaba eso, que no siente lo mismo que tu, que tiene un anillo al dedo, que no le gustan de tu tipo, que bla bla bla.
Cada minuto dura mil horas, y parecen que no terminan más. Es como una eternidad.
Después de 3 minutos y 7 segundos escuchas algo.
Miras.
Tus parpados se mojan de sudor. Y temblas.
Ves que dice algo raro, algo que no entendes por completo.
Miras el remitente del maldito mensaje.
Se lo has enviado a tu vendita madre, y ella sin entender de tus sentimientos te responde con un “gracias”.
Todo por culpa de un maldito mensaje de texto.

3 comentarios:

εїз dijo...

Tantos enredos de pensamientos ante situaciones especiales...

Te quiero Luchis!

Besote pelele

(Jaaa! New blog)

CAROLIN dijo...

mira vos como lee y como escribe.

beso,caro.

www.carolinera.blogspot.com

Anónimo dijo...

Holaa chicoo

mucha suerte...

msn... :)

besos