Otoño, 8:34 P.M.
Fina como la seda, bajo las escaleras...
La brisa le besaba los dibujados labios, como buscando donde quedarse.
Mientras zumbeaban mis oídos.
Las hojas otoñales la miraban en el mismo instante que caían. Formas bizarras para un paisaje inmaduro.
Supo distinguirme. No tanto aun como para hablarme.
Ojos celeste cielo.
Tan mansa, inconfundiblemente ella.
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