Sentado en el pasto de una mañana de primavera.
Me siento bien.
Acostado mirando el cielo caer, mientras las nubes dibujan el olvido.
Me siento bien.
Y tu cara dibujada en el silencio de la brisa, que suave y eterna, mi mima sin mirarme.
Me siento bien.
Muy bien.
Pero vos no decís nada (tampoco hace falta que lo digas) y me abrazas fuerte, tan fuerte que nuestros corazones se unen.
Me siento bien.
Mientras tanto, el Sol dora nuestra piel, sentados ahí, en la mañana primaveral, mirando el cielo y el Sol, juntos.
Me siento genial.
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